Soy especialista en nutrición evolutiva de gatos y perros, y acompaño la salud de cada animal desde una comprensión profunda de su biología, su comportamiento y su naturaleza.
Mi camino profesional nace de una inquietud constante por entender de verdad a los gatos y por ofrecerles un cuidado coherente con lo que son. En 2019 descubrí el trabajo de Laura Trillo de Terapia Felina y, desde el primer momento, sentí una conexión muy profunda con su forma de mirar, sentir y acompañar a los gatos. Fue uno de esos momentos en los que todo encaja. Empecé a formarme de manera intensa, asistiendo a cursos, encuentros gatunos y diferentes formaciones, hasta que decidí escribirle para preguntarle cuándo realizaría la Formación como Terapeuta Felina Profesional en Madrid. En abril de 2020 comenzó esa formación, y con ella, una transformación personal y profesional que marcó un antes y un después en mi vida. No solo aprendí a comprender a los gatos desde un lugar mucho más respetuoso y consciente, sino que también aprendí a observar la vida de otra manera. Esa formación me permitió integrar un acompañamiento emocional y energético respetuoso y consciente dentro de mi forma de trabajar con los gatos.
Desde 2022 formo parte del equipo de Terapia Felina formando a las futuras terapeutas en nutrición natural o evolutiva, uniendo dos de mis grandes pasiones: la nutrición y los gatos. A día de hoy, no puedo sentirme más agradecida ni más feliz con el trabajo que realizo.
La nutrición siempre ha sido una de mis grandes pasiones, y mi formación se ha enfocado en comprender el organismo de manera integral, integrando nutrición, bioquímica y microbiota como una única base. Desde ahí, acompaño los procesos de salud entendiendo el origen de los desequilibrios, no solo de sus síntomas.
Cuando adopté a Freddie, Mickey y Jackie, tuve claro que ellos también merecían una alimentación consciente y saludable. Me formé en nutrición felina porque en mi casa la alimentación no es un detalle, es un pilar fundamental. Por eso, cuando empecé a escuchar las supuestas bondades del pienso y vi que mis gatos —por recomendación de la protectora— lo estaban consumiendo, además de uno de muy baja calidad y caro, sentí un rechazo inmediato. Salí de aquel curso con una sola idea clara: el pienso no iba a formar parte de su alimentación.
Ese fue solo el inicio de un camino mucho más profundo.
Seguí formándome, cuestionando y ampliando conocimientos, hasta que uno de los momentos más difíciles terminó de definir mi rumbo profesional. Jackie enfermó tras recibir dos vacunas y un antiparasitario administrados el mismo día, por recomendación veterinaria. A los pocos días comenzaron diarreas muy intensas, vómitos y una pérdida de peso acusada, y fue diagnosticado de IBD, una enfermedad inflamatoria intestinal.
Yo no sabía qué hacer. Jackie ya estaba comiendo una dieta real con alimentos frescos y adaptados a su especie. La solución que me ofrecieron en la clínica fue pienso gastrointestinal y corticoides. Aquella propuesta se vivió para mí como una sentencia de enfermedad crónica para un gatito que no había cumplido siquiera los dos años. Y menos aún podía aceptar que la respuesta pasara por un alimento ultraprocesado de por vida y el uso continuado de medicación con importantes efectos secundarios, sin abordar el origen real del problema. En ese momento comprendí que necesitaba una formación sólida, rigurosa y profesional para poder ayudar de verdad a los animales y a las personas que conviven con ellos.
Hoy ya no realizo consultas personalizadas, pero sigo muy implicada en ayudar a los gatos desde otro lugar. Por un lado, formo en nutrición evolutiva a nuevas terapeutas felinas, para que cada vez haya más profesionales preparadas y conscientes. Y por otro, acompaño a personas que quieren dar el paso y cambiar la alimentación de sus gatos (sanos) hacia una dieta realmente adecuada a su especie, dejando atrás el pienso ultraprocesado que tanto daño les hace.
Todo esto lo hago a través de mi libro «Gato Estafado» y de mi curso «Dieta natural para gatos», para ayudar a hacer la transición hacia una dieta evolutiva o natural de forma segura y adaptada a cada gato.
No concibo la formación como títulos aislados, sino como una base integrada desde la que acompaño cada caso con criterio, profundidad y coherencia.